lunes, 19 de diciembre de 2011

Locura X 4 [1/??]

Capítulo I

 Esa mañana papá nos hizo sentar en la sala.

 Mi hermano Axel, de 14 años acababa de levantarse, tenía los ojos medio cerrados todavía, el cabello castaño claro algo despeinado, aveces pensaba que si él hubiera sido mujer hubiera sido realmente hermosa como lo fué mamá.

 Yo más bien había sacado los ojos color verde musgo de papá, el cabello lacio y azabache, aunque afortunadamente había sacado la tez blanca de mamá, sólo en eso me parecía a ella.

- Papá... es sábado- se quejó Axel mirando el reloj naranja de Garfield que colgaba en la pared.

 Eran apenas las 7 a.m, despertar a Axel un día sábado a esa hora era como estar ofreciendo tu cabeza para que la cortaran apartándola de tu cuerpo.

- Hoy vendrán- anunció papá.

 Yo sabía que esto tarde o temprano tendría que pasar, hacían ya cuatro meses que papá salía con ella, ya era hora de que la conociéramos.

- Si me despertaste sólo para esta estupidez me voy a dormir otra vez- y se le aguó el día a mi querido hermanito.

- ¿La adolescencia?- me preguntó papá.
- No, él nunca dejará que otra mujer reemplace a mamá.

 Yo era prácticamente la voz de la razón de la familia, tenía que ocuparme de los caprichos de mi hermano y a la vez enseñar a papá a ser padre y madre al mismo tiempo.

 Mi vida era una locura, o al menos eso pensaba pero no tenía ni la menor idea de lo que me esperaba.


 Al medio día alguien llamó a la puerta, papá atendió entusiasmado.

 Habían llegado, esa mujer junto con sus dos hijos. Ella no medía más de un metro con sesenta y cinco centímetros y no se veía como una mujer de 39 años sino más bien se veía como una de 24 años.

 Sus ojos eran color miel, su cabellera rubia y de tez algo bronceada, era delgadísima y tenía una esbelta figura, ¿tendría cirugías? bueno, quizás dos o tres.

- Buenas...- saludó amablemente, Axel la miraba desde lejos como si la quisiera matar con la mirada.
- Tú debes de ser Marilyn- se acercó a mí con una enorme sonrisa dibujada en su rostro- te pareces tanto a tu padre.

- Es un placer conocerla señorita- me habló uno de sus hijos, él me pasaba como tres o cuatro centímetros tenía el cabello castaño y había sacado los ojos de la madre, era tan lindo que me impactó a primera vista- mi nombre es Matt.

 Me tomó de la mano y la besó educadamente antes de lanzarme una mirada seductora acompañada con una media sonrisa. Cualquier mujer quedaría rendida a sus pies después de eso, pero yo no, necesitaría más que eso para ganarse mi corazón.

 Entonces clavé la mirada en la tercera persona, él era el hermano mayor, era alto, tenía buen físico de los que no eran exagerados, pero este no sólo era lindo, tenía algo que su hermano no tenía pero en ese momento no pude descifrarlo.

 Estaba igual de amargado que Axel, al parecer tampoco le gustaba tanto la idea de que su madre tuviera algo con mi padre.

- Buenas tardes- saludó él dirigiéndose a todos y entró a la casa sin mirar a nadie.

 Durante el almuerzo nadie dijo palabra alguna, cada uno estaba concentrado en su propio mundo hasta que Alejandra habló.

- Bueno chicos, les tenemos dos hermosas noticias.
  Todos centramos nuestra atención en ella.
- En quince días nos casamos- entrelazó su mano con la de mi padre.
- ¿¡Cómo que se van a casar!?- los cuatro reaccionamos de la misma manera.
- ¿Y cuál es la buena noticia?- preguntó entonces Axel refiriéndose a la segunda noticia.
- Viviremos juntos- respondió papá.
- ¡Qué fastidio!- Axel se puso de pie y se dirigió a su cuarto.
- ¡Axel!- le llamó papá pero no dio resultado.
- Yo me encargo de él, permiso- me retiré de la mesa rápidamente.

 La puerta de su habitación estaba entreabierta, estaba acomodando su ropa en... ¿una maleta?

- ¿Qué crees que estás haciendo?
- Me voy- respondió cortante y lleno de amargura.

Bienvenidos a mi blog

Hola a todos!! ^^

Les doy la Bienvenida a mi blog, espero que disfruten de mis fanfics y comenten mucho

Este es mi primer intento de blogdonde iré subiendo mis creaciones

Si quieren leer mis otros fanfic, los que escribí hace tiempo, pueden entrar en la pág. web "fanfic.es"

Allí encontrarán otras de mis historias y me encontrarán a mí como el usuario 00KM, esa soy yo..

Mm.. por el momento eso es todo, cuídense, besos n.n

Entre el cielo y el Infierno

Capítulo UNO
“El despertar del ángel negro”

    La avaricia de Lucifer, no sólo lo arrastró al infierno, sino también consigo a todos sus seguidores, él fue el arcángel caído, los demás sólo eran ángeles.

    Lo que significa que no hay sólo un demonio, hay muchos, pero sólo hay un rey del infierno…

-          Quiero volver al cielo…

    Este deseo era anhelado por muchos demonios, ¿qué pasaría si tuvieran la oportunidad de volver a ser ángeles?

-          Voy a darle una segunda oportunidad a aquel que de verdad lo merezca y todos sus pecados y obras serán borrados para siempre de la lista- dijo Dios, pero tenían que cumplir con un requisito fundamental del que quizás sólo uno sobreviva o quizás ninguno.

    Y es entonces cuando comienza esta historia.


____________________________

         Primer requisito, encontrar a un humano con la estirpe pura más del 50% de su ser…

-          ¡Pelea! ¡Pelea! ¡Pelea! ¡Pelea! ¡Pelea!
    No sabía cómo pero estábamos rodeados por casi todo el instituto, la pobre ya casi no podía ni ponerse de pie, le agarré del cabello e hice que su frente se golpeara con la mesa una, dos, tres, cuatro veces, antes de que el sonido de un fuerte silbato destruyera mi tímpano.

-          ¡Diarte!- escuché el grito grueso pero femenino, era la profesora de Educación Física.

-          ¡Mierda!- añadí entre dientes soltando a mi víctima, ésta cayó al suelo.



    Escuché los pasos de la maestra cada vez más cerca de mí.


-          Ella empezó- señalé a la chica morena con aspecto de puta tirada en el suelo.

-          Eso se lo explicarás al director…

    Y otra vez fui a parar en la oficina del director oliendo asquerosamente horrible.

-          Esta vez qué pasó- preguntó dando un suspiro cansado.

-          La zorra de Rosee me bañó con su almuerzo.

-          Fue un accidente- eso era mentira, sus lágrimas de cocodrilo no convencerían a nuestro listo director.

-          Dice que fue un accidente- me estaba mirando mal a mí, cuando debería de mirarle así a ella, yo siempre era su víctima.

-          P-per-pero…

-          Alice, creo que necesitas controlar más tu ira, eres muy agresiva, y esta semana has venido a parar aquí por agresión física ya ocho veces, y apenas es miércoles.

-          Yo tengo un buen control de la ira- dije poniéndome de pie y golpeando con mis puños con fuerza su escritorio.

-          Llamaré a tus padres- descolgó su teléfono negro y empezó a discar, tantas veces yo había parado allí que ya se sabía el número de casa de memoria.


    Y así fue cómo empezó mi tortura, dos horas de terapia semanal, los martes y jueves a las tres de la tarde durante cinco meses ¡yupi! (*sarcasmo*)

    Y como si no pudiera ser peor, tenía prohibido ir al patio de almuerzo durante los recesos, la cocinera se encargaba de llevarme mi almuerzo en el patio trasero del instituto.

    Odiaba esta vida, me sacaba de quicio todo lo que ocurría a mí alrededor, el barullo, las burlas por mi cabello negro mal teñido, mamá me sacó todo mi dinero y ni podía irme a la peluquería, nadie trabajaría a alguien gratis por compasión.

    Ese sábado quedé sola en casa, aproveché la ocasión para entrar en la habitación de mis padres y robar… un momento, ¿robar?... no, no estaba robando, sólo estaba recuperando “mi” dinero.

    Me escabullí por el patio trasero y fui a la peluquería, estaba oscureciendo, quise acortar el camino entrando en un callejón oscuro, yo sabía cuidarme sola, aunque en el pasado nunca habían intentado robarme algo, pero siempre hay una primera vez.

-          Mira a quién tenemos aquí- salió de la oscuridad un completo desconocido.

-          Deja de obstaculizar mi camino hijo de p***- quise sonar autoritaria, él se acercó a mí tambaleándose, sus ojos tenían un brillo extraño.


-          ¿Crees que soy lindo eh?... dame todo tu dinero y quizás te de una recompensa por portarte bien preciosa.

-          ¿Acaso estás drogado imbécil?

-          No tengas miedo corazón- era imposible entablar una conversación lógica con él, se había fumado quizás toda la marihuana restante en el planeta.

-          ¡No des ni un paso más!- preparé mis puños para defenderme.

    Estando a pocos pasos de mí tropezó y cayó al suelo. Solté una sonrisa victoriosa y seguí caminando para llegar al otro lado del callejón y salir de una buena vez de allí, entonces siento un fuerte estirón en mi pie.

    Me tomó desprevenida y caí al suelo golpeándome la frente con el suelo.

-          No te me escaparás- se arrastró hasta quedarse sobre mí.

-          Déjeme- le di una fuerte patada en sus miembros, hizo una mueca de dolor, iba a zafarme cuando de repente siento un dolor punzante en mi estómago.

    Me puse una mano en el lugar del dolor, estaba húmedo, entonces noté que ese desgraciado tenía un puñal en la mano.

-          Infeliz- maldije a ese estúpido un millón de veces en mi mente en todos los idiomas que conocía, él se encargaba de rebuscarse en mis bolsillos sacando mi dinero y mi celular.

-          ¡Devuélveme lo que me pertenece!- hic e un inútil intento de ponerme de pie.

-          Te portaste muy bien muñeca, así me gusta, ahora te dejaré un regalito.

    Y justo a mí ese día se me había ocurrido salir con falda, la levantó, le di un empujón con las pocas fuerzas que me quedaban pero sentí en mi otro costado otro dolor punzante.

    Empezó a reírse con más intensidad, tanto que pensé que estaba totalmente loco.

-          ¡Qué divertido!- añadió entre risas.

    Su voz chillona me daba asco, y su apariencia de vagabundo aún más.

-          Estás demente- murmuré bajo, estaba empezando a asustarme mucho ese tipo.

-          Me gusta- dijo clavando su mirada en mí- es muy divertido.

    Me mostró una sonrisa, entonces me volvió a clavar bruscamente el puñal, caí al suelo, él se agachó, el dolor era inmenso, ¿iba a morir allí?

    No no no, no quería morir allí y mucho menos así, tenía miedo, empecé a llorar como una cobarde, tenía tanto miedo de morir.

    Clavó su puñal en mi pecho, no me salía ni la voz, pero sí pude escuchar una voz.

-          ¿Quieres vivir?- ¿acaso ese era Dios?

-          Sí- respondí en mi mente, no podía decir nada.

-          Vive, pero sólo para mí, ¿Qué me dices?

-          Te daré todo lo que tú quieras.

-          ¿Quieres hacer un pacto con este diablo?-  ¿no era Dios?...empecé a ver la imagen borrosa de alguien mientras mi agresor hacía que yo abriera las piernas.

-          Sí.

    Me extendió la mano, yo la tomé, no tenía fuerzas para moverme, lo que veía era el brazo de mi alma cerrando el trato con ese desconocido.

    Entonces todo se tornó borroso mientras que lo último que pude oír fue…

-          Mucho gusto Alice, mi nombre es Creed.

Creed Prov.

    Sentí una energía de atracción cuando me tocó la mano, le aparecieron alas de plumas negras mientras que todas sus heridas se sanaban y volvía a lo que siempre había sido, su cabello falso desapareció adquiriendo el color natural negro azabache, su piel bronceada volvió a empalidecerse, todo regresó como estaba, incluyendo su virginidad consigo.

    Velé por ella toda la noche, mi ángel negro no despertaba, pero me sentía feliz, estaba a un paso más de lograr mi objetivo, el primer paso había sido concluido con éxito, tenía a una humana de estirpe pura justo frente a mí.

    Amaba mucho, era piadosa, siempre se arrepentía de sus errores, pero tenía un único defecto que la hacía 30% impura, no tenía un control total sobre su ira y sus impulsivos pensamientos, sentimientos y acciones, pero eso la hacía una perfecta acompañante para mí.

Fin de Creed Prov.

     El sol chocaba contra mi rostro, cuántas veces le había dicho a mi madre que…
    Desperté en un lugar completamente desconocido, las cortinas blancas casi transparentes se movían de lado a lado dejando entrar el viento en la habitación, me senté, no pude evitar mirar mi cuerpo, no tenía cicatrices ni heridas.

    Pisé la suave alfombra, al ponerme de pie me sentí muy ligera, entonces noté que estaba completamente desnuda.

    Me tapé con la sábana blanca, hice deslizar la puerta de vidrio polarizada para encontrarme con el balcón, con una vista excelente del mar.

-          ¿Es esto un sueño?

-          No, todo es real- interrumpió una voz masculina, me volví hacia esa persona encontrándome con un joven de alrededor de veinte años de edad.

-          ¿Quién eres?

-          Hiciste un pacto conmigo, ¿lo recuerdas?- entonces todo empezó a armarse como un rompecabezas en mi mente, entonces eso no había sido un sueño.

-          ¿Qué quieres de mí?

-          Quiero que me ayudes a cumplir con mi deseo.

-          Soy una mujer de palabra- titubeé más para mí que para él, tenía que cumplir con mi palabra y servirle a él.

-          ¿Piensas gobernar el mundo o empezar el apocalipsis, el dos mil doce se acerca?

-          Nada de eso, y lo del dos mil doce es falso- hizo una mueca de desinterés y se aproximó a mí.

-          ¿Entonces qué clase de deseo quieres cumplir?

-          Quiero volver a ser un ángel, y tendré una segunda oportunidad si termino cumpliendo siete requisitos fundamentales, el primero fue conseguir a un humano con estirpe pura.

-          ¿Yo pura?... ¡Pfff!- me burlé.

-          No puedes odiar a las personas por mucho tiempo, eres piadosa, tu único defecto es tu ira.

-          ¿Cuál es el segundo requisito?

-          Entrenar a mi ángel negro para después matar demonios.

-          ¡No soy una asesina!

-          Matar a demonios no cuenta como asesinato.

-          Rayos, en qué lío estoy metida- me quejé poniendo una mano en la frente, al parecer estaba por tener una fuerte jaqueca.

    Él pudo oírme, lo vi sonreír, se acercó a mí y me puso una mano en el hombro.

-          Con un vestido te verás mejor- murmuró, entonces la sábana había desaparecido, en su lugar llevaba un vestido blanco un poco sencillo que me alcanzaba hasta las rodillas.

-          Quieres, vivir conmigo aquí, o prefieres regresar con tu familia.


    Su oferta había sido muy gentil, lo miré con sospecha por unos instantes pero se veía realmente sincero, se suponía que era un demonio, debía tener cuernos y debía ser despiadado.

    Pero lo único que podía ver en él era un hermoso rostro de tez blanca, ojos verdes y cabello no tan rubio ni tan castaño, un hombre alto, elegante, hermoso ante mis ojos.

-          Quiero volver a mi casa, con mi familia.

-          Entonces así será- dio un aplauso, entonces aparecimos ambos en la sala de mi casa.

    Mi madre entró furiosa y se aproximó a mí.

-          ¿Dónde estuviste toda la noche jovencita?

-          Eehhh…- no había pensado en eso, miré a Creed quien era completamente invisible para mi madre.

    Él se estaba conteniendo la risa, entonces preguntó…

-          ¿Sigues prefiriendo vivir con ellos?... si quieres puedes contárselo todo a tu madre, pero creo que te tomará como a una chica que está completamente loca.

    Había sido demasiado amable para empezar, sólo quería divertirse por mí, era de esperarse de él…